Alicante es una provincia llena de maravillosas playas de fina arena y abruptos paisajes, marcada por los contrastes que hacen de ella el lugar ideal para acercarse a disfrutar de todo lo que nos ofrece. Sus localidades destacan por brindar lo mejor de la gastronomía mediterránea, basada en los arroces y los mariscos, por tener de las mejores zonas para disfrutar de los deportes náuticos, y por compartir sus fiestas, muchas de ellas catalogadas como de interés turístico, tanto a nivel nacional como internacional.
La comarca de El Comtat se sitúa en la zona norte y central de la provincia de Alacant. Entre sus paisajes destaca el Parque Natural del Carrascar de la Font Roja (Alcoi); el embalse de Beniarrés; las agujas de piedra de los Frares de Quatretondeta, el Jardín Botánico de Penáguila y el Barranco de L'Encantada, en Planes.
La capital de la comarca es Cocentaina. Gran parte de su historia se ha desarrollado alrededor del estratégico Castillo de Cocentaina. Su intenso poblamiento, especialmente a partir del s. XX, y el consiguiente desarrollo urbanístico ha hecho que muchos de los vestigios de antiguas fortalezas hayan desaparecido. De interesante visita es el Palacio de los Condes de Cocentaina y algunos de sus museos, como el Museo de las Fiestas, Museo de Etnología y Museo de Arqueología y Bellas Artes. De la gastronomía de El Comtat resaltamos la "pericana", variante de las clásicas ollas, las "bajoques farcides" (pimientos rellenos) y los sabrosos pasteles de carne dulce, que se pueden degustar en cualquier lugar.
La comarca de L'Alcoià es montañosa y abrupta, surcada por tres ríos de cierta importancia: el Serpis, el Montnegre o Castalla y el Vinalopó. En las sierras hay una vegetación original de carrascas, pinares y especies aromáticas, sobretodo en la sierra Mariola.
En Alcoi encontramos el Casal de Sant Jordi, dedicado a la fiesta de Moros y Cristianos, y el Museo de Arqueología. Sin duda, la fiesta por antonomasia en esta comarca es la de Moros y Cristianos. Esta antigua tradición adquiere su mayor esplendor en Alcoi, donde la suntuosidad y fantasía de los desfiles de ambos bandos hacen incomparables estas fiestas que se celebran entre el 22 y el 24 de abril. Por lo que se refiere a la gastronomía, en la zona de Alcoi el plato típico es la olleta y en la Hoya de Castalla el gazpacho, que nada tiene que ver con el andaluz.
Por otra parte, la ciudad de Ibi destaca por ser el baluarte de la industria juguetera y del calzado. No en vano, allí se encuentra el Museo Valenciano del Juguete.
Son realmente una sola comarca que, por su gran extensión, se divide políticamente en dos. Se trata de tierras de carácter marinero que combinan playas, calas, ensenadas y acantilados, con abruptas montañas de elevada altitud (Montgó, Bèrnia y Puig Campana, entre otros).
Para los amantes de la naturaleza, estas dos comarcas ofrecen posibilidades inmensas. En la costa se distinguen los cabos de San Antonio y de la Nao, los acantilados del Peñón de Ifach, la Sierra Gelada, y la Illa de Benidorm; cumbres del Puig Campana, Bèrnia, o el Montgó, el nacimiento del río Algar; los valles de Gallinera, Alcalà, Ebo, Laguar, Jalón y Guadalest; los embalses de Guadalest y Amadori y el barranco del Mascarat.
En Altea destaca la arquitectura popular, la Iglesia con gran cúpula "mitja taronja", chapada de azulejos y la Torre de Alcalalí (S. XIV). Pequeñas y hermosas calas y playas se suceden por un litoral plagado del mismo encanto blanco que guarda su casco urbano. Características que comparte con Jávea, cuyo Museo Arqueológico y Etnográfico recoge muestras halladas en su término. Tiene una extensión de 25 kilómetros con playas y calas que destacan por su belleza natural, sus aguas transparentes y su entorno de bosque mediterráneo.
El patrimonio de Dénia, con su castillo al frente, da buena cuenta del esplendor histórico del que fue protagonista y de su conversión en una ciudad moderna, en la que el ocio ocupa un lugar destacado gracias a sus playas, que incitan a todo tipo de deportes náuticos.
El momento de la diversión también llega a estas dos comarcas. Los Moros y Cristianos son de gran relevancia aunque también se celebran las Fallas en localidades como Benidorm, Calpe y Dénia.
Benidorm es uno de los principales enclave turísticos del Mediterráneo y en Calpe resulta fascinante el contraste entre el mar y la montaña, que alcanza su máxima expresión en el Peñón de Ifach: una montaña colosal, literalmente dentro del mar. Ifach, declarado Parque Natural, hace de Calpe un lugar de extraordinario atractivo paisajístico.
Visitar estas comarcas permite disfrutar de los mejores tesoros gastronómicos de la provincia, como el arroz a banda. Los guisos marineros son el "suc de peix", "llandeta", "tonyina", salazones y mariscos.
L'Alacantí comprende la capital de la provincia, Alicante, y su área de influencia. Es un terreno llano, erosionado por algunas pequeñas sierras, como las de Fontcalent, Bonalba y Mitjana. Esta geografía le proporciona paisajes únicos como el Balcón de Alicante. Frente a la costa de la ciudad se percibe la Isla de Tabarca.
No debe faltar en la visita a esta populosa comarca algunos de los edificios más destacados de su patrimonio arquitectónico, como son el Monasterio de la Santa Faz en Alicante; la ermita de Nuestra Sra. de Montserrat en Mutxamel, la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol en Agost.
El Museo de Alfarería en Agost ofrece al visitante la posibilidad de experimentar sus habilidades en el torno; también se puede visitar el Museo del Turrón en Xixona.
En esta comarca son de especial importancia las "Fogueres de Sant Joan" que se celebran el 24 de junio, en Alicante. También destaca la celebración de Moros y Cristianos en la misma capital, en Busot, San Vicente del Raspeig, Mutxamel y El Campello. La ofrenda del "Pa Beneit" se celebra a mediados de mayo, en Torremanzanas y tiene una larga tradición.
Gracias a su situación, esta comarca incluye en su gastronomía productos de huerta y de mar, así como el arroz. La paella alicantina incorpora más ingredientes que la valenciana y presenta el arroz más meloso. En el interior destacan las ollas, los pimientos rellenos de arroz, los gazpachos, y las cocas.


La comarca de L'Alt Vinalopó se encuentra en el interior de la provincia de Alacant, al noroeste de la misma. El río Vinalopó la recorre parcialmente, y la población se halla concentrada de forma especial en los grandes municipios: Sax y Villena.
Villena destaca por el gran castillo de La Atalaya, una gran fortaleza de origen musulmán, la iglesia de Santa María, de estilo gótico, así como los museos "José María Soler" que exhibe el "Tesoro de Villena", el del Botijo y el Festero dedicado a los Moros y Cristianos. Entre sus festejos, el "Auto de los Reyes Magos" los días 5 y 6 de enero, y las patronales en septiembre, que incluyen los Moros y Cristianos.
Sax es otra las localidades que más población abarca en la comarca y que también posee un castillo digno de visitar, al igual que la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la ermita de San Blas, la ermita de la Soledad y el casco antiguo. Sus fiestas las celebra en febrero.

En cuanto a la comarca del Vinalopó Mitjà, o Les Valls del Vinalopó, hay que reseñar que desde la antigüedad el pasillo que forma ha sido un eje de vital importancia para las comunicaciones entre la meseta y la costa mediterránea. Por él discurrió la Vía Augusta, el camino real a Madrid y, modernamente, la autovía a la capital. Su capital es la ciudad de Novelda.
Novelda posee el Castillo de la Mola, la Iglesia de Santiago, de estilo gótico, la Casa Museo Modernista y el Museo Arqueológico. En cuanto a arquitectura, la ciudad destaca por el estilo modernista del que hacen gala la gran mayoría de sus edificios.
Los pilares de su industria son el cultivo de la uva embolsada del Vinalopó con denominación de origen propia. Sus fiestas patronales, en honor a su Patrona Santa María Magdalena a mediados de julio, coinciden con los desfiles de Moros y Cristianos.
La ciudad de Elda es conocida por su floreciente industria del calzado, pero también posee un rico patrimonio monumentístico del que destaca su Castillo y el Museo de Arqueología. Por otro parte, sería interesante una visita en Monóvar al Museo de Artes y Oficios y la Casa natalicia de Azorín.
Para conocer mejor la forma de vida contamos con una rica gastronomía. Las migas y los gazpachos en sus múltiples variedades son reyes de la cocina. Otros incondicionales son las "fasegures" y diversos tipos de arroz, como el de conejo con caracoles y el de costra. Los vinos de la zona, pertenecen a la Denominación de Origen Alicante, son caldos recios, de elevada graduación. En Monforte del Cid, destacan los anises secos.
En la comarca de El Baix Vinalopó la población se encuentra altamente concentrada alrededor de sus núcleos urbanos, en especial en su capital, Elche, que cuenta con dos Patrimonios de la Humanidad: El Misteri d'Elx y el Palmeral.
Es una de las regiones más áridas de Europa, con el río Vinalopó como único cauce fluvial que la cruza. Sin embargo, son tierras de gran belleza. Es un territorio llano protegido por la Sierra de Crevillent, con un extenso litoral que se despliega desde el cabo de L'Aljub o de Santa Pola, hasta la desembocadura del río Segura.
En Santa Pola encontramos el Castillo-Fortaleza, la casa romana, las Atalayas y ruinas del "Portus Illicitanus", así como el Museo Arqueológico y Pesquero. Visita obligada constituyen las Salinas deSanta Pola. Crevillent posee una gran oferta museística en la que destaca el Museo de Arqueología y el Museo "Mariano Benlliure".
Las fiestas, consideradas como mayores, son las de Moros y Cristianos. Lo original de estas celebraciones son sus fundamentos de marcado carácter histórico, lo cual se manifiesta en los nombres de las comparsas y, sobre todo, en sus Embajadas, basadas en un hecho ocurrido en el Crevillent del siglo XIII y cuya originalidad estriba en que no hay vencedores ni vencidos, constituyendo un símbolo de confraternidad y tolerancia entre ambas comunidades (mora y cristiana). En cuanto a la gastronomía destacan dos platos originales: el arroz con costra de Elche y el arroz al caldero del litoral. Se puede disfrutar comiendo y degustando un buenísimo pescado y marisco en Santa Pola o los famosísimos langostinos y angulas de Guardamar y los dátiles en Elx.

Son las tierras más meridionales de la Comunidad Valenciana y unas de las más fértiles, gracias a las aguas del Segura. Desde la desembocadura del Segura, hasta el límite con la Comunidad Murciana, la costa presenta una serie ininterrumpida de urbanizaciones turísticas que han cambiado la antigua estructura agraria de la zona.
La capital de la comarca es Orihuela, donde podemos admirar los palmerales y algunos monumentos que hacen de esta localidad una auténtica ciudad, como la Catedral, las Iglesias de Santiago, Santas Justa y Rufina y las Salesas.
También se puede visitar el Palacio Episcopal, el Colegio de Santo Domingo, el Santuario de Nuestra Señora de Montserrat. Su oferta de museos es amplía y en ella destaca el Museo de Etnología, el Arqueológico, el Parroquial de la Iglesia de Santiago, la casa del poeta Miguel Hernández, el Palacio de la Granja, el Diocesano de Arte Sacro y el dedicado a la Semana Santa. Al visitante que viene de latitudes más al norte le resulta llamativo observar las Salinas de Torrevieja y la Laguna de La Mata que constituyen un entorno único en Europa, auténticos criaderos de sal.
En cuanto a las playas podemos disfrutar de ellas desde Torrelamata hasta Pilar de la Horadada. Torrevieja es conocida mundialmente porque cada año acoge el Certamen Nacional de Habaneras y Polifonía durante el mes de agosto.
Y para comer en esta parte más al sur de la Comunidad Valenciana podemos degustar una paella huertana, el arroz de tres puñados y también el de costra, guisado de pavo, la olla de viuda, el "hartabellacos", el guisado de pava y la coca de verduras. En el litoral, arroz a banda, caldero y pescado a la brasa. Pasteles de gloria, almojávenas, valarinos y acaramelados son buenos para terminar.