Los numerosos sucesos históricos han ido dejando huella desde que Valencia fuera fundada por el general romano Décimo Junio Bruto en el año 138 a. C. Los romanos consideraron Valencia un lugar estratégico, al estar abierto al mar, y la amurallaron para defenderla. El foro se encontraba en la actual plaza de la Virgen y era el centro de la ciudad. Su casco histórico es uno de los mayores de Europa y muestra más de 2.000 años de existencia. Desde la fundación de la Valentia romana hasta la Valencia que ha entrado en el siglo XXI, la ciudad ha sido, y sigue siendo, un punto de relevancia económica, política, social y cultural.
Tras su fundación en el siglo II a.C. en una isla fluvial del río Turia, la ciudad sufrió las invasiones de los visigodos y más tarde, de los musulmanes. El asentamiento del pueblo musulmán supuso el cambio de lengua, religión y costumbres, además del crecimiento de la ciudad debido a la edificación de una nueva muralla, de la cual todavía se conservan restos en el barrio del Carmen. Según fuentes árabes, la ciudad era conocida como Balansiya.
Valencia fue liberada por el Cid Campeador a finales del siglo XI, aunque no fue hasta 1238 cuando el rey Jaume I El Conqueridor la reconquistó definitivamente y fundó el Reino de Valencia. Esta conquista supuso el fin de cinco siglos de cultura musulmana, que dejaron una sólida impronta en la ciudad.
A petición de Jaume I, se inició en el siglo XIII la construcción la Catedral de Valencia. Ésta se encuentra sobre la antigua mezquita musulmana, que a su vez se había alzado sobre la antigua catedral visigótica.
Los siglos XIV y XV acogieron una época de expansión y crecimiento de la cultura valenciana, que coincidió con el Siglo de Oro de las letras valencianas. La demografía también aumentó, situando a Valencia como la ciudad más poblada de la Corona de Aragón. Durante estos siglos, se construyeron algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.
La antigua muralla musulmana se amplió unos 4 kilómetros, triplicando así su superficie interior. Doce puertas custodiaban la ciudad, de las cuales a día de hoy se conservan las Torres de Serranos y las Torres de Quart. Otra de las construcciones más representativas de la época es el Miguelete, el campanario de la Catedral de Valencia.
La Lonja de la Seda y de los Mercaderes es fruto de la gran prosperidad comercial de la ciudad durante el siglo XV. Fue un símbolo de poder de la ciudad para atraer comerciantes en un momento complicado, ya que el descubrimiento de América hizo que el comercio se desplazara del Mediterráneo al Atlántico.
Durante el siglo XVI Valencia perdió su hegemonía. La Revuelta de las Germanías enfrentó a la sociedad valenciana. Fue una guerra civil en la que combatieron, por un lado; artesanos, labradores y algunos miembros de la pequeña burguesía, y por otro; la nobleza, los vasallos moriscos y la alta burguesía, que tras unas primeras derrotas se hicieron con el control y desarticularon el movimiento de las germanías.
Durante el siglo XVII se levantaron en Valencia numerosas construcciones barrocas, la mayor parte religiosas, y se transformaron tanto interior como exteriormente antiguos edificios góticos. En este contexto surge la Basílica de la Virgen de los Desamparados situada junto a la Catedral.
A lo largo del siglo XVIII, Valencia participó del renacimiento económico y cultural del país. De esta época es el Palacio del Marqués de Dos Aguas, cuyas puertas, realizadas en piedra alabastrina, son un ejemplo del estilo barroco.
En el siglo XIX volvió el esplendor a una urbe que se transformó en foco de una gran actividad política e industrial. En 1865 se derrumbaron las antiguas murallas y puertas de la ciudad para así agrandar la ciudad. La apertura de grandes vías, previstas en los planes del Ensanche, potenciaron la rápida urbanización del sector oriental, que se pobló de edificios de estilo modernista y ecléctico, muchos de los cuales todavía existen.
Ya en el siglo XX y durante la Guerra Civil, fue algún tiempo capital del gobierno republicano. Con el restablecimiento de la Monarquía, la Comunidad Valenciana obtiene el Estatuto de Autonomía. De principios del siglo XX encontramos dos emblemáticos monumentos: el Mercado de Colón y la Estación del Norte. El Mercado de Colón era un antiguo mercado, que se rehabilitó y dotó de comercios y establecimientos para cubrir las recientes necesidades del ensanche.
Conoce los monumentos más emblemáticos de la ciudad de Valencia