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Costa Castellón, belleza natural

20 mayo 2012

Costa Castellón, belleza natural


300 días de sol al año y 18º de temperatura media convierten esta región en un punto clave en la visita de la Comunidad Valenciana. Playas, calas pero también montes y espacios naturales de singular belleza. 


El Mar Mediterráneo baña las cálidas y finas playas así como a las agrestes y bellas calas. Pero no todo es mar en la Costa Castellón Pocos kilómetros hacia el interior encontramos frondosos bosques de pinos y encinas. De hecho la provincia de Castellón, es la segunda más montañosa de España.

Prácticamente 300 días de sol al año y una media de 18º de temperatura convierten a este destino en uno de los más visitados de la Comunidad Valenciana. Se trata de una provincia eminentemente industrial con fuerte arraigo agrícola. Aquí reside el ochenta por ciento de la industria azulejera y cerámica española que convive perfectamente con el cultivo y comercialización citrícola; el naranjo es el árbol por excelencia de "Costa Castellón". A pesar de esto, tradicionalmente otro de los recursos más importantes de esta provincia es la pesca que es muy rica y variada.

En este sentido, Costa Castellón reúne en su conjunto todos los atractivos necesarios para pasar una temporada inolvidable por su belleza y por sus lugares apacibles donde poder disfrutar de unas jornadas en contacto directo con la naturaleza, bajo un sol radiante y una excepcional temperatura; convirtiéndola tras conocerla en su lugar preferido para vivir unas vacaciones inolvidables.

Vinaròs
es la primera ciudad que saluda a los visitantes de "Costa Castellón" por la parte norte. Cuenta con una moderna plaza de toros, un puerto comercial y pesquero, amplias y limpias playas dotadas de completos servicios y una rica gastronomía en la que el langostino es la especie más preciada y tradicional.

Benicarló es una ciudad de origen árabe, con núcleos pre-ibéricos cerca. Tiene un casco urbano medieval con casas notables en las que podemos observar escudos nobiliarios en sus fachadas. A través de una larga avenida, la población está unida al mar donde destaca su puerto pesquero y su larga y amplia playa que llega hasta la singular Peñíscola, centro neurálgico del turismo de este sector de " Costa Castellón".

Peñíscola no sólo es singular por su emplazamiento sino por sus excepcionales monumentos, los hechos históricos de los que sirvió de escenario y la belleza de sus playas y enormes acantilados de la Sierra de Irta, paraje natural de gran belleza.

Poco más al sur, nos encontramos con Alcossebre, núcleo urbano eminentemente turístico, de origen árabe, que luego poblaron pescadores. Está agregado a Alcalà de Xivert y cuenta con un moderno puerto deportivo, playas y magníficas urbanizaciones de chalets y apartamentos.

En Torreblanca encontramos el poblado marítimo de Torrenostra, con una excelente playa, campings y restaurantes rodeando a un viejo poblado marinero que hoy se halla en constante desarrollo como centro turístico y de veraneo.

Entre esta población y Oropesa del Mar, ocupando parte del término municipal de Cabanes, se encuentra el Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca, una importante zona húmeda que conserva valiosas especies vegetales y animales.

En Oropesa del Mar se extienden las playas de La Concha y la de Morro de Gos, ambas de suaves arenas. Junto a ellas un moderno puerto deportivo que abre excelentes perspectivas para el turismo de esta población. Cuenta también Oropesa del Mar con agrestes y hermosas calas cubiertas de pinos y con una amplía vista sobre el Mediterráneo, donde destaca la zona de "Las Playetas".

Benicàssim, pueblo de origen árabe, es la cuna del turismo de "Costa Castellón" volcado hacia esta actividad no sólo por sus magníficas playas, sino incluso por sus agrestes montañas, muy próximas a la costa, que configuran el singular paraje del Desierto de las Palmas. La proximidad entre el mar y la montaña es tal, que incluso se confunden en algún punto del litoral.

Las playas de Benicàssim se prolongan hacia el sur sin interrupción, conectando con las de la capital, Castellón de la Plana, lo que supone una oferta casi sin precedentes en España de catorce kilómetros ininterrumpidos de playas de fina arena, amplias y limpias, dotadas de un importante número de hoteles, campings, restaurantes típicos, campos de golf, aeroclub, pistas de tenis, planetario, discotecas, pubs y en el centro, el majestuoso Parque del Pinar, paraje natural a pocos metros del mar, orgullo de castellonenses por su singularidad.

A treinta millas del Grau de Castellón se levanta el archipiélago de las Islas Columbretes, cuatro grupos de islotes de origen volcánico que aparecen a los ojos de los visitantes como barcas varadas en el mar. La mayor, "L'Illa Grossa", tiene una extensión de 14 hectáreas. Son de una belleza incomparable y constituyen una Reserva Natural protegida.

A cinco kilómetros está Nules, la antigua Noulas, que figura en los itinerarios romanos. También hay en esa población innumerables vestigios de la época romana. Y junto a ella, Mascarell, todavía rodeada de una muralla cuadrangular construida de tapial de argamasa, barro y ladrillo. Muy cerca, la playa, con un desarrollado conjunto de apartamentos y residencias veraniegas. Hay que destacar en ella la singularidad del Parque "L'Estany", una amplia laguna de agua dulce junto al Mediterráneo.